domingo, 31 de agosto de 2014

Un artista y ellas

Es un misterio vestido de hombre.  Las luces encendidas, las puertas cerradas. Nada hay más que eso.  No hay secretos revelados ni un sueño disolvido en los labios.  Todo bien calculado y premeditado.  Las cosas van bien para él.  Es todo lo que importa.
Sí, algunas creen que lo aman y lo conocen. Y sueñan que un día él las amará y las conocerá también.  Ellas tienen ese derecho.  Se los da su imagen de niño bonito. Ellas sueñan.  De todo tipo de sueños.  Ellas lo poseen en sus sueños.  Lo poseen tanto que a veces, extrañanamente, Fabian se siente perdido, como dividido entre mundos que no conoce.   Y eso es lo que le da otro derecho a él. El derecho a ser loco, artista y aventurero.
Por las noches despierta y el aire denso del verano y frío del invierno lo asfixia, unido a la sensación de sentirse poseído por algo, una fuerza misteriosa que lo jala y no sabe adonde va. Tiene todo.  Dinero, fama, talento, belleza, suerte, salud.  Pero hay algo que le jala a lo desconocido, como si no fuese suficiente vivir.  Sí, se siente inspirado.  Está en trance cuando se siente así.  Está creando.  Ese algo le lleva al mundo de lo fantástico, donde todo es posible, hasta morir y resucitar.  Está creando.  Fabian no lo sabe, pero crea para ellas, por ellas y gracias a ellas, sus amantes admiradoras y anónimas.  En realidad, está siendo un instrumento, la guitarra, el violín de una música que está dentro de cada una de ellas.  Y es eso.  Espíritus que se unen para llegar hasta él, hasta su frágil alma y entregarle lo que tienen, y hacerlo componer, cantar, y así materializar lo que sólo está en ellas.  Ah, sí, ellas tampoco lo saben.    Y por eso lo aman. Suspiran.  Enloquecen.  El es un Dios.  Cómo consigue crear melodías tan profundas y marcantes?  Sí, están conectados, estamos todos conectados.  Somos todos uno, dicen por ahí, algún filósofo que vivió y murió y poco aún leen sus palabras.  Sí, artistas son como el teclado, como el plato donde es servido el mejor banquete que nosotros mismos cocinamos sin saber, tal vez como sonámbulos caminamos en la noche, reencontrándonos con nuestras almas gemelas, mostrándonos motivos y resultados lo que queremos y hemos vivido.  Nos unimos, nos entrelazamos tan secretamente que al despertar nadie recuerda nada, nadie sabe nada.  Y vivimos como locos, ciegos tras una realidad que no existe, inventada aquí, tal vez ni siquiera inventada, apenas disfrazada.    Por eso ellas viven una realidad infinita cuando sueñan con él.  Por eso ellas lo poseen.  Por eso él está aún solitario y perdido en su arte, enloquecido  y extasiado con la fama y el amor que recibe de tantas almas anónimas.
Cae sentado frente al piano.  Las manos le tiemblan, el cuerpo suda y le embarga una emoción esquisita, parece una excitación, parece una sed de crear algo más, siempre algo más, de darle vida a lo que está queriendo explotar dentro de él, algo que parece que vuela está aprisionado no sólo en su espíritu, también en su cuerpo.   Y lleva las manos a las teclas y no sabe cómo, pero los dedos saben adonde van, es como si fuesen a tocar una melodía ya estudiada por muchas horas, van y vienen danzando al compás de una melodía que fluye desde su adentro más recóndito, y Fabian, casi como un simple observador ahogándole la emoción, contempla esa dulce e intensa fuerza que lo hace ser lo que es, un gran instrumento de la música.
Está tan extasiado, escuchando y contemplando  aquel momento eterno de su vida, en donde ama y es amado, no sabe a qué, no sabe quién, en donde es feliz y hace a otros felices, , en donde ha muerto y ha resucitado en una melodía, que no compuso él, pero salió de él.  Ahora toma un lápiz y anota todo.  Las notas, las pausas, el ritmo y las palabras.  Es maravilloso.  Ha creado nuevamente y sin saber cómo.  Muchos alabarán ese increíble talento, las admiradoras lo amarán aún más, algunos creerán que no fue él quien lo creó.  Pero para el mundo entero, todo estará bien, siguiendo su curso normal.  Fabian es un artista, un músico, un poeta, que hace su trabajo, crea música, crea frases.  A nadie le importará como consiguió crear, nadie se preguntará si fue en la noche o en el día, si estaba drogado o si fue después de hacer el amor, si fue en uno de esos viajes a países exóticos o recluido en su sala de estudio, lo único importante es que él es un artista y todo está bien con él.













domingo, 17 de agosto de 2014

El Pasado

De pronto el pasado vuelve.  Se acerca a mí y se burla descaradamente.  Se  sienta a mi lado, observa mi aspecto y me humilla con una lamentación.  Es simple.  Lo que no debería haber sido, jamás debería volver.  Pero el pasado ha vuelto una tarde cualquiera para contarme unos chismes del momento.   Yo no quería saber, pero el pasado es cruel e insistente.  No pide permiso, tampoco perdón.   Parece um hombre melancólico, pero es frío, terrible y reveladoramente seductor.  No me resistí.  Lo escuché, lo observé, me enamoré nuevamente, corrieron otra vez sin querer unas lágrimas.  El pasado está aqui y me trajo noticias.
Las personas continúan la vida después de mí.  No me he muerto.  Pero me he ido.  Y irse es como morirse.  No estás.  Ni sentada en el banco de la plaza donde se te veia todos los días leyendo um libro ni corriendo desesperada detrás del autobus en la mañana, ni coqueteando con el viento en el otoño ni paseando tus caderas en las calles.  No estoy.  Para muchos he muerto.   Pero el pasado aparece aqui.  Es irónico.  Después que me mató los  sueños, viene a recordarme que aún existo.  Me sirve um trago amargo de decepción y me obliga a beberlo, no quiero, no quiero, no esta vez, no de nuevo, pero esta vez es diferente me dice, esta vez ya no será de otros, esta vez será de ti.  Lo bebo sin querer, como muchas cosas se hacen en la vida para que no nos incomoden más, y lo bebo suavemente, parece que  saboreándolo, mientras él me mira indecente, burlesco, esperando que yo reaccione.   Pero no es como lo imaginaba.  Ya no es tan amargo, es apenas ácido, mezclado con miel.   Molesta y llega al corazón.  No es posible que yo permita esto.  Han tocado mi corazón y gracias al pasado que hoy está aqui.   Sin él nada de esto habría pasado, ni mis letras, ni mis lágrimas inocentes, ni mi estado de animo anticuado y apagado.   Pero estoy sola contra mí misma.  Nadie más vendrá a castigarme para yo decepcionarme, y echarle la culpa.  Nadie ha venido mas que el pasado. 

El aún está aqui, a mi lado, durmiendo con las manos sobre mí.  No me dejará facilmente, me ha dicho.  Es mi pasado y no me dejará.  Cuando yo le prometí no volver a encararlo, cuando yo juré no volver a recordarlo, cuando escape de él y me vine muy lejos, cuando hice de todo para no encontrarlo, él me encuentra y se duerme a mi lado.


 

domingo, 3 de agosto de 2014

El comienzo

Desde hace quince años estoy trabajando en una novela.  Aún no tiene título ni final.  Pero mis personajes evolucionan al igual que yo.  Estoy tan enamorada de ellos,  que temo no saber transmitirlos con la exactitud de palabras que debería, en mi mente están claros, perfectos y reales, pero cuando los intento plasmar en un texto se me escapan, o son las palabras que se me escapan, no lo sé, mas aqui va un esbozo de lo que he conseguido hacer:


"Sentado frente al piano, en la soledad de una noche, cuando todos los empleados se han ido a dormir y del telefono ya no suenan  propuestas indecentes de mujeres que no sabe cómo consiguieron el número,  el silencio se hace tan  ensordecedor que intenta apagar con un teclazo por aquí y por allá .   No sabe qué tocar.   Ni siquiera la inspiración le acompaña en este tipo de soledad, en la que siente que el mundo no existe y que las personas son apenas voces.   Voces que suenan como máquinas, que mienten, que dicen lo que tienen que decir y después se van.  Y cuerpos, cuerpos ardientes como el fuego en una noche, cuerpos suaves que lo buscan y encuentran el suyo.  Cuerpos sin alma y con esa negrura desbordada en las hermosas curvas que tiene el privilegio de acariciar, cuerpos para tocar o para despreciar a su antojo, pero nunca para observar y admirar.   Eso está vedado para él,  que puede tenerlo todo. No, no rechaza ni reclama de su vida, que muchos definen como éxito.   Que sería de él sin aquellas voces que lo llaman en una conferencia de prensa o aquellas que le gritan mientras Fabian, absorto en una canción, le canta a la multitud de fans que pagan caro para ir a escucharlo y verlo, aunque sea desde una cierta distancia.    Voces y cuerpos, eso es la vida para este cantante, y soledad.  Sólo eso cabe en su oscuridad.   El miedo y los malos sentimientos, el abandono y las lágrimas hermosas que ni idea tiene que son como gotas de agua, porque nunca vio una gota de agua, o si vio, no lo recuerda. Estaba tan pequeño cuando perdió la vista que no recuerda nada, apenas sueña con la sonrisa de una mujer que lo tenía en brazos.

Se levanta y abre la ventana. Por lo menos el viento que le diga algo esta noche, o que le muestre algo quizá, algo como el destierro de algún espíritu que le viene a hacer compañía, un espíritu blanco que no tenga que provocarle risa, y ahí está... el viento, la suave brisa que le toca con cariño el rostro para decirle que algo bueno hay por ahí, pero no es aquí ni ahora, que no sólo de oscuridad está hecha la vida, también de luz, y la luz aparece más brillante cuánto más oscuro está. Ah, sonríe, ¿eso es lo que llaman fe? Se pregunta, extendiendo una mano hacia donde cree que pueda estar el cielo y alguna estrella iluminándole para sentirse tan de pronto, verdaderamente inspirado para una melodía nueva..." 



sábado, 2 de agosto de 2014

Instinto

 Quiero contar las historias que me apasionan y están tan cerca de mí.  No necesito ver para sentir el cosquilleo sabroso del amor cuando comienza a brotar en una mirada, en un gesto, una palabra disfrazada, un momento sublime de dos seres que se comunican secretamente y sin hablar.  Están en todas partes esas historias, concentradas en el parque central de una ciudad  agitada, y dispersas por diversos rincones que me llaman oportunamente.  Lo sé, no estoy allí, pero lo sé, no estoy en ellas, pero lo sé, las siento, las imagino, las vivo en carne propia   en un momento eterno, detrás del balcón de un Mc Donalds, una puerta que se abre de repente, un buenos días extremamente acogedor, una lágrima difícil de esconder en  público, la canción de "No me abandones así" en la radio del restaurante familiar, el tropezón y el brazo que le impidió caer, las situaciones comunes de un día a día, detonadas con la música que se canta adentro y sale a danzar a veces allí, aqui, en donde sea, con ojos, caras, silencios y palabras.
Es mi instinto romántico, olfateando...