sábado, 2 de agosto de 2014

Instinto

 Quiero contar las historias que me apasionan y están tan cerca de mí.  No necesito ver para sentir el cosquilleo sabroso del amor cuando comienza a brotar en una mirada, en un gesto, una palabra disfrazada, un momento sublime de dos seres que se comunican secretamente y sin hablar.  Están en todas partes esas historias, concentradas en el parque central de una ciudad  agitada, y dispersas por diversos rincones que me llaman oportunamente.  Lo sé, no estoy allí, pero lo sé, no estoy en ellas, pero lo sé, las siento, las imagino, las vivo en carne propia   en un momento eterno, detrás del balcón de un Mc Donalds, una puerta que se abre de repente, un buenos días extremamente acogedor, una lágrima difícil de esconder en  público, la canción de "No me abandones así" en la radio del restaurante familiar, el tropezón y el brazo que le impidió caer, las situaciones comunes de un día a día, detonadas con la música que se canta adentro y sale a danzar a veces allí, aqui, en donde sea, con ojos, caras, silencios y palabras.
Es mi instinto romántico, olfateando...

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