Desde hace quince años estoy trabajando en una novela. Aún no tiene título ni final. Pero mis personajes evolucionan al igual que yo. Estoy tan enamorada de ellos, que temo no saber transmitirlos con la exactitud de palabras que debería, en mi mente están claros, perfectos y reales, pero cuando los intento plasmar en un texto se me escapan, o son las palabras que se me escapan, no lo sé, mas aqui va un esbozo de lo que he conseguido hacer:
"Sentado frente al piano, en la soledad de una noche, cuando todos los empleados se han ido a dormir y del telefono ya no suenan propuestas indecentes de mujeres que no sabe cómo consiguieron el número, el silencio se hace tan ensordecedor que intenta apagar con un teclazo por aquí y por allá . No sabe qué tocar. Ni siquiera la inspiración le acompaña en este tipo de soledad, en la que siente que el mundo no existe y que las personas son apenas voces. Voces que suenan como máquinas, que mienten, que dicen lo que tienen que decir y después se van. Y cuerpos, cuerpos ardientes como el fuego en una noche, cuerpos suaves que lo buscan y encuentran el suyo. Cuerpos sin alma y con esa negrura desbordada en las hermosas curvas que tiene el privilegio de acariciar, cuerpos para tocar o para despreciar a su antojo, pero nunca para observar y admirar. Eso está vedado para él, que puede tenerlo todo. No, no rechaza ni reclama de su vida, que muchos definen como éxito. Que sería de él sin aquellas voces que lo llaman en una conferencia de prensa o aquellas que le gritan mientras Fabian, absorto en una canción, le canta a la multitud de fans que pagan caro para ir a escucharlo y verlo, aunque sea desde una cierta distancia. Voces y cuerpos, eso es la vida para este cantante, y soledad. Sólo eso cabe en su oscuridad. El miedo y los malos sentimientos, el abandono y las lágrimas hermosas que ni idea tiene que son como gotas de agua, porque nunca vio una gota de agua, o si vio, no lo recuerda. Estaba tan pequeño cuando perdió la vista que no recuerda nada, apenas sueña con la sonrisa de una mujer que lo tenía en brazos.
Se levanta y abre la ventana. Por lo menos el viento que le diga algo esta noche, o que le muestre algo quizá, algo como el destierro de algún espíritu que le viene a hacer compañía, un espíritu blanco que no tenga que provocarle risa, y ahí está... el viento, la suave brisa que le toca con cariño el rostro para decirle que algo bueno hay por ahí, pero no es aquí ni ahora, que no sólo de oscuridad está hecha la vida, también de luz, y la luz aparece más brillante cuánto más oscuro está. Ah, sonríe, ¿eso es lo que llaman fe? Se pregunta, extendiendo una mano hacia donde cree que pueda estar el cielo y alguna estrella iluminándole para sentirse tan de pronto, verdaderamente inspirado para una melodía nueva..."
"Sentado frente al piano, en la soledad de una noche, cuando todos los empleados se han ido a dormir y del telefono ya no suenan propuestas indecentes de mujeres que no sabe cómo consiguieron el número, el silencio se hace tan ensordecedor que intenta apagar con un teclazo por aquí y por allá . No sabe qué tocar. Ni siquiera la inspiración le acompaña en este tipo de soledad, en la que siente que el mundo no existe y que las personas son apenas voces. Voces que suenan como máquinas, que mienten, que dicen lo que tienen que decir y después se van. Y cuerpos, cuerpos ardientes como el fuego en una noche, cuerpos suaves que lo buscan y encuentran el suyo. Cuerpos sin alma y con esa negrura desbordada en las hermosas curvas que tiene el privilegio de acariciar, cuerpos para tocar o para despreciar a su antojo, pero nunca para observar y admirar. Eso está vedado para él, que puede tenerlo todo. No, no rechaza ni reclama de su vida, que muchos definen como éxito. Que sería de él sin aquellas voces que lo llaman en una conferencia de prensa o aquellas que le gritan mientras Fabian, absorto en una canción, le canta a la multitud de fans que pagan caro para ir a escucharlo y verlo, aunque sea desde una cierta distancia. Voces y cuerpos, eso es la vida para este cantante, y soledad. Sólo eso cabe en su oscuridad. El miedo y los malos sentimientos, el abandono y las lágrimas hermosas que ni idea tiene que son como gotas de agua, porque nunca vio una gota de agua, o si vio, no lo recuerda. Estaba tan pequeño cuando perdió la vista que no recuerda nada, apenas sueña con la sonrisa de una mujer que lo tenía en brazos.
Se levanta y abre la ventana. Por lo menos el viento que le diga algo esta noche, o que le muestre algo quizá, algo como el destierro de algún espíritu que le viene a hacer compañía, un espíritu blanco que no tenga que provocarle risa, y ahí está... el viento, la suave brisa que le toca con cariño el rostro para decirle que algo bueno hay por ahí, pero no es aquí ni ahora, que no sólo de oscuridad está hecha la vida, también de luz, y la luz aparece más brillante cuánto más oscuro está. Ah, sonríe, ¿eso es lo que llaman fe? Se pregunta, extendiendo una mano hacia donde cree que pueda estar el cielo y alguna estrella iluminándole para sentirse tan de pronto, verdaderamente inspirado para una melodía nueva..."

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