sábado, 27 de septiembre de 2014

Tiempo

Mucho tiempo para no perder es lo que me espera detrás de esta puerta, muchas horas que no le sirven, pero al final, no quiero hablar de servir, sino del tiempo.  Y allá afuera se está muriendo.  Poco a poco.  Se le mata a cada minuto, pero sigue vivo.  Maldito o bendito, es grande como Dios. Y cuando no ayuda, es para que te enfermes.  Detrás de esta puerta me espera y sabe que iré.  Porque vivo de él.


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